GRÁVALOSDIMONTE, Arquitectura Zaragoza

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Urban Kitchen
Urban Kitchen

En junio de 2014, gravalosdimonte fueron invitados al Festival Internacional“This is not Detroit”, promovido por la Schauspielhaus de Bochum (Alemania). El leitmotiv del festival se articulaba en torno a ciudades que se enfrentaban a una nueva realidad, en el horizonte de la desaparición de muchas de las grandes fábricas que la multinacional General Motors había desplegado sobre ciertos territorios. Se debía reflexionar sobre nuevas situaciones inéditas (sociales, económicas, productivas…) que se cernían sobre un nuevo e imprevisto paisaje social.

Se propuso la creación de un dispositivo público móvil (urban kitchen) que debía interactuar en diversas zonas de la ciudad. Pretendía ser una reflexión sobre la consistencia del espacio y del tiempo (del espacio público y del tiempo compartido). Un año después, esa experiencia nos permite retomar varias cuestiones relacionadas con el espacio público evanescente.

1 _POSPRODUCCIONES_LA RESPUESTA AMBIENTAL

La destrucción está condenada a ser una de las funciones preponderantes de la sociedad postindustrial”, afirma Baudrillard [1]. En este aspecto, no caben dudas. La sociedad de consumo se ha cimentado sobe la cultura de la obsolescencia. El mundo exige una fecha de caducidad cada vez más breve a todos los productos. Pero no sólo eso, también exige el envejecimiento prematuro del presente. La vida como una sucesión de instantes, de variada intensidad, que altera el significado del tiempo. Y entre el acontecer y el olvidar, el mundo se ve obligado a reinventarse incesantemente, a proponer nuevos comienzos. El reto de la sociedad contemporánea, en este sentido, consiste en incorporar estos objetos agotados en un nuevo ciclo de vida.

Para ello, deberíamos pensar más en reconstruir que en construir, repensar el residuo o, en palabras de Pipo Ciorra, habitar la ruina. En este sentido, no es tan interesante la reconstrucción en sí misma, sino la renovación de los ciclos. Imaginar la ciudad dotada de un metabolismo urbano capaz de reinventarse y, a través de lo ya producido, crear valor añadido. Reconsiderar lo existente (el pasado) como un elemento fundamental para crear un futuro renovado.

Es en este contexto en el que se decidió trabajar sobre una pieza que había agotado su ciclo de vida, una caravana desahuciada y destinada al desguace. Para ello, se escogió un emplazamiento que, a pesar de sus condiciones marginales, contenía una gran energía latente. Se actuó en el barrio de Hustadt (Bochum), principalmente habitado por refugiados de más de veinte países. A partir de una roulotte de segunda mano, el equipo de estonoesunsolar introdujo las modificaciones necesarias para convertirla (reciclarla) en una cocina móvil con la colaboración de asociaciones locales y vecinos, articuladas en torno al centro cultural de barrio. Se pretendía revalorizar el término residuo e incorporarlo, mediante una nueva visión, a un ciclo metabólico en el que la energía de fabricación y producción pudiera ser reaprovechada y reconvertida.

2 _SUPERPOSICIONES_LA RESPUESTA URBANA

Las ciudades son todavía una combinación de lugares en las que el ser humano interacciona. De Certeau [2] habla de “retóricas peatonales”, poniendo en valor la ciudad del paseante, del individuo libre capaz de inventar itinerarios frente a la ciudad planificada y dibujada.

Se propuso trabajar sobre el espacio público, pero incorporando cierto grado de experimentación (la ciudad como laboratorio). Ensayar la superposición de elementos en el espacio urbano. Aprovechar los espacios ya existentes como escenario de una nueva función y, por tanto, aportar mayor carácter público a lo que, en principio, ya es público. Tenía que ver, al mismo tiempo, con una voluntad de apropiarse del espacio, en palabras de Lefevbre, de convertirlo en lugar (en un espacio social), de adaptarlo, usarlo y transformarlo.

El ensayo se apoyaba en la metáfora del territorio como palimpsesto, como espacio que va adquiriendo capas (historias, acontecimientos) y soporta una constante re-escritura. Marini [3], en un ensayo sobre la producción de nuevos territorios, se refiere al proyecto como la “inmersión de un objeto anómalo que dicta nuevas reglas en un espacio ya regulado”. En este caso, un proyecto que se genera a base de adiciones y montajes sucesivos, y en el que la disonancia es considerada como un valor.

La cesión de una mini-infraestructura (un dispositivo portátil), de un fragmento de espacio público móvil a los ciudadanos, potenciaba la capacidad que tenían de configurar directamente (de modo efímero) la ciudad en torno a sus deseos. El dispositivo móvil (urban kitchen) proponía situaciones imprevistas y temporales.

Apostaba por una segunda ciudad, efímera, incierta, transitoria, que se “enciende y se apaga” según se van activando espacios inicialmente desolados o dislocados. Vendría a ser una reacción frente a la cotidianidad programada.

Con este tipo de prácticas, la ciudad se obliga a reformularse, a buscar nuevos significados a través de prácticas urbanas ordinarias y creativas. Se trataría, en cierto modo, de la concepción de una ciudad ciertamente inconsistente, inaprensible e incierta, significada por flujos, por intermitencias y por situaciones transitorias.

Para definir este tipo de sobreescrituras en el espacio público, Giovanni La Varra [4] introdujo el concepto de “Post-it city”, calificándolos como un “dispositivo que concierne a las dinámicas de la vida colectiva, al comportamiento de los individuos, a sus formas de reunirse, estar juntos, agregarse, reconocerse y distinguirse fuera de los canales convencionales”.

3 _INTERACCIONES_LA RESPUESTA SOCIAL

Se propuso la re-activación de varios emplazamientos concretos en los que se podían hilvanar nuevas relaciones sociales. La “urban kitchen” era concebida como una infraestructura para el bienestar. Un dispositivo, una posibilidad de reforzar el sentido de comunidad, de lo compartido y, por tanto, el sentido de identidad. Pretendía provocar el salirse de sí mismo, de reaccionar frente a las comunidades cerradas (gated community).

La propuesta invocaba claramente al azar, a la sorpresa, a exponerse a lo desconocido, a encontrarse con personas que uno no buscaba o, en palabras de Hannerz [5], a“presenciar escenas para lo que no se está preparado, pero que forman parte de la vida urbana hasta un grado peculiar”.

La caravana, gestionada por el centro cultural Hu-Stadt, actualmente está a disposición de cualquier ciudadano, colectivo o asociación que desee apropiarse por un momento de un espacio público. Contiene todo lo necesario para cocinar y todo el mobiliario para desplegar una mini-infraestructura para reunirse en torno a unas mesas. Ha sido utilizada para celebrar eventos, apoyar festivales, celebrar cumpleaños, etc. Ha ido teniendo presencia en diferentes puntos de la ciudad, como una extensión móvil de una realidad local.

Se estableció un taller de implicación ciudadana que permitiera una toma de decisiones no preconcebidas gestionado por la Kultur Hustadt. Subyacía en todo ello una idea social que coloniza transitoriamente un lugar, aglutina una serie de ciudadanos y retiene su tiempo.

4 _TRÁNSITOS_LA RESPUESTA TEMPORAL

La caravana disponía de una gran capacidad de almacenaje y movilidad. De ese modo, los forros desmontables interiores se transformaban en las mesas. Un pequeño huerto urbano se disponía en el techo de la caravana protegido por unas claraboyas-invernaderos que venían a funcionar como sirenas ecológicas. Un periscopio situado en la caravana permitía observar la ciudad a través de los productos verdes cultivados en el techo. Un gran rótulo luminoso, situado también en la parte superior de la caravana, indicaba la presencia del dispositivo allí donde se establecía, como una señal, pero también como una invitación a compartir el tiempo. Recordaba, en cierto modo, a la imagen onírica de la llegada de los antiguos circos a un pequeño municipio.

Podría pensarse que se trataba de un “pack de sociedad gastronómica móvil” que contenía todos aquellos elementos necesarios e imprescindibles para establecer un lugar en torno al hecho de cocinar (roulotte-cocina + elementos plegables o desmontables), que permitía alternar el hecho íntimo con la realidad pública.

Detrás de todo ello, se ponía en valor la idea de viajar, de conocer lugares, observar territorios, de producir un espacio nómada. En principio, serían recorridos locales, a nivel de barrio (Hustadt), pero que podrían ser extensivos al resto de la ciudad.

[1] Baudrillard, Jean.  La sociedad de consumo

[2] De Certeau, Michel. La invención de lo cotidiano.

[3] Marini, Sara. Nuove terre.

[4] La Varra, Giovanni. Post-it city. Los otros espacios públicos en la ciudad europea.

[5] Hannerz, Ulf. La exploración de la ciudad.

Fotografías: gravalosdimonte

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=ANR1X0Wknao